Cactaceas y especies de nopales en paisaje del bajío

Haz que el paisaje del bajío forme parte de tu hogar

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Todas las respuestas que estás buscando para embellecer tu jardín, podrían estar a tan solo metros de tu casa.

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Por:
Arq. Gabriela Sánchez
August 21, 2026

Cada vez que posamos un pie sobre la tierra, caminamos entre miles de elementos que ya existían antes de que les pusiéramos un nombre y que cuentan con una identidad propia que nos ha ayudado a forjar la nuestra. La magnificencia del paisaje y el poder que adquiere cualquier proyecto de diseño al tomar en cuenta las preexistencias del espacio, nos hablan de que el enfoque más sano dentro de un proyecto de arquitectura tiende hacia la escucha. Hacia reconectar con nuestras raíces, hacia respetar cada piedra, cada planta y cada ser. Hacia celebrar la vida en vez de eliminarla.

El paisaje semidesértico del Bajío mexicano puede ser difícil de interpretar si solo se observa desde la ventana de un coche, así como la sensación de quemazón que sentirás si te expones al sol sin tomar precauciones… ¡Pero la tierra no se equivoca! Este ecosistema no sólo soporta la sequía, prospera y vive a través de ella.

Hasta el momento, este es mi tema favorito, ya que hablaremos sobre las diferentes formas en las que puedes aprovechar toda esta abundancia natural y traerla a tu cotidianeidad, siempre respetando y escuchando las señales que el mismo paisaje te dará cuando lo observes con atención.

Terraza en Casa Xichú. Foto por Camarada Studio vía PLAAN Arquitectura.

El jardín que ya quería existir

Antes de plantar, mira en dónde estás. El Bajío comprende principalmente los estados de Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato, además de algunas partes de Michoacán y Jalisco. Dependiendo de la zona en la que vivas, podrías encontrarte con especies distintas. Existe el bosque templado, con abundancia de pinos y encinos; el bosque tropical caducifolio, que llegó a ocupar una parte importante de la superficie del Bajío aunque actualmente se encuentre fuertemente transformado por la intervención humana 1; y el más representativo de la zona, el matorral xerófilo. Este último alberga muchas de las especies espinosas mexicanas que seguramente ya has visto por ahí, como nopales, garambullos y biznagas, además de árboles como el mezquite, el huizache y el palo dulce.


Es imperativo tener en cuenta el origen y el estado de conservación actual de las especies antes de diseñar. Conocer su escala, años de crecimiento y su relación con el terreno por supuesto que te ayudará a dar pasos seguros en el proceso de diseño, pero sobre todo, es nuestra responsabilidad cuidar aquello que cuida de nosotros. Una planta no es un mero elemento decorativo, es una oda a la identidad de un territorio.

Vegetación en “Mirador Cuatro Palos” dentro de la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda en Querétaro, México. Foto por Gabriela Sánchez.

Un paisaje seco dista muchísimo de ser un paisaje pobre, al contrario. Estas especies tienen una menor demanda de agua y un mantenimiento mucho más sencillo. Utilizar los cubresuelos en vez de pasto es una alternativa local que además de realzar visualmente, puede contribuir a mantener un jardín adaptado al clima seco de la zona.

Existe una amplia variedad de cactáceas y suculentas que pueden funcionar como elementos predominantes; árboles nativos que, además de ser estéticamente atractivos, entran en una simbiosis con las demás plantas según sus características; y especies aromáticas, como la lavanda y el romero, cuyos aromas puedes disfrutar en todas las temporadas del año. Eso sí, toma en cuenta que necesitan de sol, aire y espacio suficiente para crecer y acompañarte en tu día a día.

Diseño de paisaje en San Miguel de Allende. Foto por Ariadna Polo vía Architectural Diest.

La herencia de la tierra

La historia de un territorio también se cuenta a través de las piedras y los elementos inertes y, en términos de diseño, es mucho más sencillo armar una composición tomando en cuenta cuáles son las texturas de estos materiales. La mayoría puede conservarse en su estado natural, ya que son elementos minerales y pétreos, pero su durabilidad y aplicación varían según la porosidad de cada material.

La piedra laja es ideal para aplicarse en exteriores, pisos y muros. Al ser de baja porosidad, su color no cambia y resiste las condiciones del clima sin deteriorarse. La cantera puede encontrarse en tonos distintos y se considera un material de porosidad media-alta, por lo que su textura mate luce preciosa en espacios abiertos y resulta muy conveniente si tu intención es mantener un espacio templado. Sin embargo, debe aplicarse con un sellador transparente que la proteja de la humedad y conserve la tonalidad original del material.

El adobe tradicional ha sido la base de la construcción regional y un elemento clave de la arquitectura vernácula en climas cálidos. En caso de aplicarse en fachadas o muros, debe estar protegido por aleros y recibir mantenimiento cada cierto tiempo; de lo contrario, el viento o el agua podrían deslavarlo.

Diseño de paisaje en armonía con la materialidad local, LSJ22. Foto por Camarada Studio vía PLAAN Arquitectura.

Pintemos el cuadro de tu casa

Lógicamente, estas especies están diseñadas para existir afuera, pero no puedes olvidarte de la percepción que tendrás de estos elementos desde adentro. Desde la sala, la cocina, tu recámara. Este es el momento en el que pensamos en la composición de los elementos y surgen todas las preguntas que te ayudarán a descartar o seleccionar determinadas especies.

Lo primero que tienes que hacer es evaluar las condiciones actuales del terreno. ¿En qué espacios pega el sol de manera directa? ¿Qué elementos ya existen? ¿Qué tipo de tierra tengo y qué pasaría con las raíces si planto algo aquí? Después, planea el uso que le vas a dar al espacio. ¿Necesito que aquí haya sombra? ¿Por dónde voy a caminar? ¿Qué sensación estoy buscando?

Por último, observa la vista que tienes desde diferentes ventanas de tu casa y piensa en cómo interactúas con el jardín incluso sin estar parado ahí. ¿Me gustaría que esta ventana se cubriera de hojas? ¿Quiero respirar el aroma a lavanda desde esta estancia? ¿Qué espacios me gustaría dejar vacíos?

Y ahora sí, una vez que hayas contestado todas estas preguntas, puedes comenzar a jugar con la escala de cada elemento y pensar en las capas, colores y texturas que caracterizarían tu espacio.

El reflejo que delata la vista de una ventana en Casa Xichú. Foto por Camarada Studio vía PLAAN Arquitectura.

Quizá el jardín que estás buscando no se encuentra en Pinterest o en revistas de home decor. Quizá solo necesitas mirar con más atención todo aquello que ya existe en tu contexto. Deja que tu creatividad vuele y recuerda que no estás solo, puedes hablarnos en cualquier momento para diseñar tu jardín a la medida o pedirnos asesoría concreta y trabajar juntos en este proyecto.

Una excelente referencia de PLAAN Arquitectura es el proyecto “LSJ22”. Échale un vistazo y cuéntanos qué opinas.

Referencias

1 Rzedowski, J., & Calderón de Rzedowski, G. (1987). El bosque tropical caducifolio de la región mexicana del Bajío. TRACE, 12(12), 12–21. 

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