
Haz que la mejor parte de irte de tu casa, sea volver.
Hoy te despertaste tarde y no te dio tiempo de limpiar la cocina tras prepararte un café instantáneo a todo vapor. Al volver a casa, te costó trabajo ver las gotas de café que salpicaste en la barra porque ya no había suficiente luz y la textura del granito las escondía, así que tuviste que recurrir a la linterna de tu teléfono… Pero después de un largo día de llamadas, tu batería estaba muerta y no tenías conexiones eléctricas cerca. Te aproximaste al comedor para conectar tu cargador y en el camino, te tropezaste con la pila de ropa que planeabas lavar hoy. Mientras escuchabas la música proveniente de la fiesta que organizaron tus vecinos en pleno martes, alcanzabas a ver tu cama deshecha en el cuarto, y entre suspiros te preguntabas por qué ningún lugar del mundo se siente como lugar para descansar, especialmente aquel que habitas todos los días.
El cerebro del ser humano está constantemente interpretando el espacio en el que vivimos, y cada elemento que lo compone contribuye de manera distinta a nuestro estado de ánimo, desde las tonalidades de la luz hasta la altura y escala de una estancia. Esto se relaciona con la neuroarquitectura, y en este artículo te damos algunos consejos para evitar estas situaciones incómodas y lograr habitar tu casa desde la tranquilidad.

Comúnmente asociamos la palabra “orden” con un espacio impecable, cada cosa puesta en su lugar y el suelo rechinando de limpio. Pero hablar de orden también implica pensar en caminos despejados, ausencia de obstáculos al transitar y una limitación en el ruido visual, ya que esto reduce la cantidad de atención que tenemos que dedicar a movernos dentro de nuestra propia casa. Planear tus recorridos y priorizar la fluidez del movimiento es una buena manera de comenzar a diseñar, te evitará tener que rodear muebles o atravesar salas completas para poder llegar a tu habitación cuando lo único que deseas es tomar una ducha.
Es cierto que, al haber algún elemento persistente dentro de nuestro campo visual, el cerebro continúa procesando sin descanso. Integrar espacios de almacenamiento que sean fáciles de acceder y de disimular, es una excelente medida complementaria que ayuda a acomodar aquellos elementos sueltos que necesitamos tener a la mano, sin que estén directamente a la vista.

La orientación de tu casa juega un papel fundamental a la hora de realizar tus actividades del día. Si bien la luz natural regula el reloj biológico del ser humano y propicia nuestro estado de alerta y concentración, abrir una ventana orientada hacia el sur, por ejemplo, puede exponer al usuario a una mayor incidencia solar y al calor excesivo que genera el no realizar un análisis bioclimático previo a la construcción.
Asimismo, una habitación que requiere de iluminación artificial para ser funcional ofrece una experiencia totalmente distinta a una que aprovecha la luz natural y la ventilación cruzada. No todas las ventanas funcionan igual: existen tragaluces, ventanas plegables, muros cortina y muchos otros elementos que pueden funcionar para cada caso particular. Solo es cuestión de encontrar la relación entre tu ritmo de vida y la arquitectura de tu hogar.

La biofilia es la conexión innata que tiene el ser humano con la naturaleza. Se han detectado efectos psicológicos, fisiológicos y mentales positivos en relación con la presencia de elementos naturales dentro del diseño, y estos no se reducen únicamente a plantas y demás especies vegetales. Las formas curvas, el sonido del agua y las texturas naturales también reducen el estrés, propician nuestra creatividad y nos aportan claridad de pensamiento.
Entonces, además de integrar algún patio interior o de poblar tu jardín con plantas aromáticas, podrías estudiar los “14 patrones de diseño biofílico” publicados por Terrapin Bright Green y escoger cuál se adapta más a tus expectativas de diseño y a tu presupuesto. Así podrás crear un espacio armónico donde la naturaleza sea parte de la experiencia cotidiana de habitar tu casa.

Por último, pero no menos importante, recuerda que cada habitación debe de responder a las actividades que se realizarán dentro de ella. Esto define su escala, altura, geometría e incluso el lenguaje arquitectónico del espacio.
Una estancia amplia y abierta produce una percepción diferente a una contenida e íntima. Los techos altos pueden generar una sensación de amplitud y libertad, mientras que un espacio más contenido puede transmitir una mayor sensación de refugio y hacer que nos sintamos menos expuestos a lo que sucede afuera.
Así, una habitación puede hacerte sentir protegido, mientras que un espacio amplio puede propiciar una buena conversación durante la cena. Pero esto depende completamente de ti y de la dinámica de tu vida diaria. Sólo ten en mente que no todos los espacios de una casa tienen por qué sentirse iguales, aunque formen parte de un todo.

Estas son solo algunas de las muchas cosas que puedes considerar al momento de construir tu casa . No tengas miedo de experimentar y diseñar completamente a tu medida, mientras más nos cuentes sobre tu forma de vivir, tus hábitos y tus necesidades, más personal y útil podrá ser el diseño de tu casa para ti.
Incluso en los días en los que te despiertas tarde, puedes hacer que tu casa trabaje a tu favor. Escríbenos, agenda una Sesión de Diseño y convierte tu casa en un aliado de tu bienestar.