
Descubre cuáles son las decisiones de diseño que harán a tus invitados querer quedarse una hora más.
Dentro de cada familia, existe aquel que siempre termina organizando las reuniones familiares y cuyo hogar se vuelve el punto de encuentro. Esto no se determina por qué tan grande o vistosa sea su casa, sino por cómo se sienten los invitados durante su visita.
Existen varios factores dentro del diseño arquitectónico que le dan personalidad a un espacio y generan un ambiente particular, así como reglas en el diseño de interiores que, sin modificar la distribución, pueden resultar clave para volver un espacio acogedor.
Esta es una guía que te servirá para identificar a qué componentes de tu propia casa vale la pena ponerle atención, o que si estás por construir una casa, puedas preparar tu espacio para ofrecer a tus invitados una experiencia inolvidable.
Si eres alguien que disfruta las visitas, debes de tener ciertas preferencias personales a la hora de organizar un evento. Existen quienes prefieren una cena en mesa larga y quienes disfrutan más de una carne asada en el patio. Pregúntate si prefieres los grupos de personas grandes o pequeños, si te gusta o no cocinar mientras convives, si te sientes más cómodo estando dentro o fuera del hogar.
Saber cuales son tus preferencias te ayudará a tener claridad a la hora de proyectar tu espacio, recuerda que la arquitectura responde a los hábitos del usuario y el diseño nace del estilo de vida que llevas.

Las primeras impresiones también existen dentro de un hogar, y no tienen que ver únicamente con los acabados o la decoración. El vestíbulo funciona como un umbral, es un filtro que da la bienvenida y guía a los invitados hacia los espacios sociales de la casa. Por eso, al diseñar tu hogar, vale la pena pensar qué te gustaría que vieran tus visitas al abrir la puerta, tanto desde el punto de vista estético como de la privacidad.
Puedes colocar elementos arquitectónicos como muros, cristales o celosías, algún elemento decorativo como una mampara o una planta de gran altura, o algún mueble que además de delimitar visualmente el espacio, funcione como espacio de almacenamiento para abrigos, bolsos, zapatos o cualquier otro accesorio que los invitados no necesiten llevar consigo durante toda su estancia. Lo importante es volver esta transición lo más natural y cómoda posible.

Los espacios donde tus invitados pasarán la mayor parte del tiempo suelen ser la sala, el comedor, la cocina y la terraza. La manera en que se relacionan entre sí influye directamente en la convivencia, por lo que vale la pena pensar en su distribución desde el inicio del proyecto.
La planta abierta, por ejemplo, es una gran opción si tu intención es mantener cada área en constante comunicación. Al prescindir de muros que las separen, la circulación es libre y las conexiones visuales se mantienen en todo momento. Ideal para quien no desea perderse de nada, y para quien busque aprovechar al máximo la entrada de luz natural.

La planta compartimentada es todo lo opuesto, ya que secciona cada estancia con muros, puertas o canceles y divide el programa en zonas independientes. Esto brinda mayor privacidad acústica y ayuda a mantener los olores provenientes de la cocina fuera del radar de los invitados. Esta distribución es convencional, ideal para aquellos que priorizan la independencia del espacio.

Por otro lado, la planta con terraza o jardín son ideales para los amantes de las carnes asadas y de las comidas en verano. La ventaja de tener un área social en el exterior es que se encuentra suficientemente integrado, pero suficientemente independiente para llevar la convivencia al máximo sin interferir con otras actividades de la casa. Es importante tomar en cuenta la incidencia solar, las zonas de sombra y la frecuencia de la lluvia para poder disfrutar de estos espacios al máximo.

Esta regla habla más del diseño de interiores que de la arquitectura como tal, sin embargo, ambas disciplinas son clave para crear una experiencia íntima y especial dentro de tu hogar. Consiste en agrupar los elementos decorativos en números impares, ya que suelen generar composiciones más naturales y visualmente atractivas.
Por ejemplo, una composición de tres elementos podría incluír un sillón, una alfombra y una mesa de centro. Si fueran cinco, podrías integrar una lámpara colgante, un comedor, un frutero como centro de mesa, un conjunto de sillas y un cuadro al fondo. Además de aportar armonía visual a tu espacio, este recurso aporta dinamismo y equilibrio.

Las personas usualmente no recuerdan las tonalidades del mármol o el patrón de la loseta bajo sus pies, recuerdan la sensación de pasar la tarde en tu casa y lo cómodo que se sintieron. En PLAAN creemos que una casa debe diseñarse alrededor de la forma en que quieres vivirla. Si sabes que tu casa será el lugar donde siempre se reúne la familia o los amigos, esa conversación debe suceder desde el primer día del proyecto.