
Conoce nuestra experiencia formando parte del festival internacional de arquitectura y urbanismo “Open House” en su tercera edición en la ciudad de Querétaro.
Unos días antes del evento, Manuel y yo nos sentamos a platicar sobre la obra que estaríamos presentando este fin de semana como parte del programa de Open House. Este evento consiste en abrir las puertas de una obra arquitectónica a la ciudad, permitiendo que cualquier persona interesada en la arquitectura tenga un recorrido guiado por el arquitecto y conozca espacios que la mayoría del tiempo estarían cerrados al público. Platicamos sobre el proyecto, sobre el hilo del cual tiraríamos durante los recorridos para presentarle a los asistentes la mayor cantidad de información que pudiéramos y, por supuesto, sobre lo nerviosos que estábamos por presentar una casa tan significativa para la oficina.
Loma de San Juan 22 —mejor conocida como LSJ22— fue la primera obra oficial de PLAAN Arquitectura. César, Manuel y Jessica —los socios fundadores— colaboraron para concluir este proyecto residencial en plena pandemia y, durante el proceso, descubrieron que compartían una misma forma de entender el trabajo. Compartían el sentido de responsabilidad y las expectativas de ejecución dentro de la práctica arquitectónica. Esta fue la obra que fundó la oficina y, por supuesto, aquella que marcó el inicio de una nueva manera de ejecutar, crear y vivir la arquitectura dentro de la ciudad.
Hoy, a una semana de nuestra segunda participación dentro de Open House, te contamos a corazón abierto sobre los aprendizajes más grandes que obtuvimos de esta experiencia.

Open House es la oportunidad perfecta para conocer personas que comparten tu amor por la arquitectura. Después de ambos recorridos, nos encontramos envueltos en conversaciones estimulantes e intercambiando contactos con personas que hablaban con pasión - al igual que nosotros - sobre la arquitectura y la ciudad.
Fue interesante explorar las distintas miradas que tienen los asistentes al evento sobre un espacio, y los perfiles eran variados. Estudiantes que aprendieron dentro del proyecto sobre las distintas técnicas constructivas empleadas en el proceso y lanzaron preguntas generales sobre acabados, formas e intenciones de los arquitectos. Arquitectos practicantes que compartieron ideas con los asistentes y adquirieron inspiración a partir del diseño. Ciudadanos que, con curiosidad, se adentraron en una casa que normalmente solo puedes ver a través del cristal de un auto y encontraron inspiración en algunos elementos de diseño de la casa.

Es cierto que “todo puede mejorarse” y que la obra, en realidad, nunca va a estar al 100 % terminada, pues las ideas no mueren en la mente del arquitecto al entregar la casa. Perduran y rebotan junto con nuevos aprendizajes adquiridos, complementándose entre sí. Solo aquel que ejecuta el diseño sabe sobre las virtudes y deficiencias internas que existieron en el proceso y esto, en vez de hacernos sentir algo negativo, se convirtió en combustible para darle a nuestros invitados una perfecta exposición sobre cómo lanzarte a construir dentro de la incertidumbre que conlleva empezar un proyecto.
Contestamos múltiples preguntas con honestidad, recomendamos a los proveedores de material y de servicios que habían sido colaboradores activos durante la construcción e hicimos todo lo posible por transmitir nuestra filosofía dentro de cada explicación:
“El arquitecto no es un autor omnipotente ni un creador que impone su visión al mundo; es un intérprete, un mediador, un servidor de algo más grande que él mismo. Su trabajo no es ejercer poder, sino ejercer conocimiento, y por ende, su responsabilidad es honrar el lugar, y la memoria de aquellos que habitaron antes, y preparar el espacio para quienes lo harán después."
Fragmento del manifiesto de PLAAN Arquitectura por Gabriela Sánchez.

Habiendo tantos despachos de arquitectura con una trayectoria impecable, es muy fácil permitirnos pensar —como arquitectos emergentes— que no somos lo suficientemente experimentados para desarrollar un proyecto de tal magnitud. Te cuento que el terreno de esta casa tiene una pendiente transversal de 7 metros y, por si fuera poco, a la mitad del proceso de excavación se descubrió una caverna en una de sus colindancias.
Para lograr manejar estas condiciones de la manera más segura, el equipo de arquitectos contactó a topógrafos, estructuristas y analistas experimentados en estas casualidades que, naturalmente, forman parte de la tierra. Hablamos, compartimos, aprendimos y avanzamos a través de la confianza. A pesar de ser la primera obra, logramos identificar que en vez de huir de la topografía, podríamos hacerla parte del diseño y aprovecharla mediante un sistema de terrazas y una modulación de elementos, volviendo la casa una oda a la misma tierra sobre la cual se desplanta el proyecto.
La obra se culminó con éxito. Estábamos parados en el mismo lugar, ellos con 5 años de experiencia sobre sus hombros, recordando a cada colaborador, cada derrota y cada acierto que desde ese entonces ya nos conformaba como un equipo sin saberlo. Y por eso decimos que no hay oficinas pequeñas. Mientras la integridad y el esfuerzo prevalezcan, podemos crear un espacio digno de sus habitantes, que represente no solo a los seres humanos partícipes en su construcción, sino que respete a su entorno y aporte positivamente al paisaje urbano de una ciudad tan especial como la nuestra.

Esperamos que hayas disfrutado de aprender sobre nuestro proceso y que estés igual de emocionado por esta edición del festival. Recuerda que todavía estás a tiempo para formar parte de Open House este 18 de octubre, en donde te daremos un recorrido dentro de una de nuestras obras más monumentales y emblemáticas: Villa Fresnos. Da clic en este enlace para registrar tu asistencia y explora las distintas obras participantes de esta cuarta edición del festival. Nos encantará conocerte. ¡Ahí nos vemos!